4.2.10

ROLANDO, ESO NO SE HACE


Rolando es pequeño, peludo, suave;
tan blando por fuera, que se diría todo de algodón.
No tan pequeño, bah.
Como tantos otros, tiene sus pasatiempos favoritos.
Entre ellos, está ése... el de atrapar moscas y/o cualquier bicho volacaminarrastrador. Aguza la mirada, corre, salta, lo atrapa y lo deglute animosamente. Excepción, las cucarachas. Las deja patas para arriba, no se las come.
Pero también está aquel otro, el de creerse un can. Me trae orgulloso algún trofeo que cazó furtivamente (una colita del pelo, un pollito de peluche pelado, un ovillo de lana). Lo deja a mi lado para que yo lo felicite, se lo arroje escaleras abajo y entonces... una vez más correr a buscarlo y volverlo a traer.
6 o 7 veces mínimo.

Ahora.
Eso de mezclar las cosas no me estaría gustando.
Eso de despertar en medio de la noche y descubrir que estoy durmiendo junto-sobre una cucaracha patas para arriba (en mi propia cama, bajo mi espalda, con suerte) que me trajo orgulloso a modo de trofeo...

"Si lo adopta como modus operandi, tendré que deshacerme del niño", dije yo.
Junto a mí, Él levantará la cabeza al escuchar los alaridos y le dirá "Rolando, eso no se hace".