16.1.10

TORRES GARCÍA

Entonces. Ahí estamos. Museo Torres García, Montevideo.

Disfrutando intensamente. Con vehemencia. Como locos. Con demencia.

En la tienda del museo yo exclamaré que qué maravilloso, quiero uno, auch es tan caro.

En la tienda del museo él dirá que compremosló mi amor.

Pero yo responderé que mejor antes de irnos, si es que nos queda dinero de a miles en uruguayos.

Luego, ya finalizando el recorrido él dirá que ya viene, que va al baño para luego regresar a mi lado con serias intenciones de ir a tomar un cafecito en la librería junto al museo.

Claro que encontraré un paquete en el descanso de la escalera y con mucha preocupación intentaré devolverlo interrogativamente. “Señor, esto es suyo?” “Señora del museo, se le cayó la correspondencia?”

Él aguantará cuanto pueda, lleno de placer y ternura antes de decir “ES TUYO, NENA”