28.10.10

Primero permanecí estupefacta.
Después se lo grité a él desde la cama.
Más tarde esperamos a la señorita censista. Fuimos sensatos.
Salimos a hacer ejercicio.
Hablé con mi padre, arquitecto y militante conmovido.
Estudié y musicalicé.
Cociné arroz yamaní.

Hoy lloré.

Ah.... los genes no dejan de manifestarse.


1 comentario:

Mariana dijo...

Algo parecido me pasó. Sin genes, pero el sentimiento fue aflorando de a poco. Ver para no creer?