29.1.09

CHUCAJ

Mi casa.
Mi casa es verde.
Mi casa es verde y está en una ochava.

Tiene atractivos a roletes, sí. Pero uno de los más atractivos tiene que ver con lo que desde ella se escucha.
Sencillamente uno se ve tentado a escuchar conversaciones ajenas de toda calaña y a toda hora. Un verdadero mundo de tentaciones.

Están los que discuten exclusivamente en ochavas
Pasan media hora peleando en mi vereda. Ella llora, él le dice que sí, que la última vez le mintió pero que esta vez es en serio que ya no va a salir a robar. Ella no le cree, ella llora, él le dice cosas románticas, ella llora, ella quiere creerle.

No faltan los señores beodos que pasan cantando a las 4am. y que por la mañana encuentro sentados en mi umbral sin saber muy bien si llamar al nainuanuan o sólo intentar con un “permiso, amigo… necesito salir de mi casa” alcanzándole una taza de café.

En días muy suertudos escucharemos a una señora japonesa que gusta de conversarle monológicamente a Rolando. En japonés, claro.

Si hay luna llena y buena fortuna (para nosotros), seremos testigos de esa pelea en la que él le dice que ella es una rayada y ella, luego de llamarlo gilacuadros, se da media vuelta y taconeando sale.
Es menester no perder de oído los movimientos de él en el momento de tomarla del brazo para increparla acerca de quéquisistedecir? deacánotemovés.

Finalmente (aunque no tan final, pero finalicemos), hay un sonido pequeño.
Muy pequeño.
Es apenas algo así como un fffshhhhh entrecortado.
Eso indica que alguien está pintando un grafitti en la pared.
En mi pared.

Que alguien me explique qué carancho significa CHUCAJ.