30.3.08

EL CRISTAL CON QUE SE MIRE


Vean, una tarde tirada en Plaza Francia puede generar infinidad de posibilidades.

Echarse a rodar por el barranco de césped, observar al malabarista de turno, escuchar sesiones de improvisación musical con una flauta dulce o hacerle una doble Nelson a quien tengamos a mano. Ah, también vale jugar con las gafas de sol.

El resto de la infinidad, queda pendiente.


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